Internacional

La realidad es que Maduro gobierna Venezuela. Desconocerlo es caer en el absurdo.

 

En el año 2006 en México, Felipe Calderón asumió la Presidencia de la Repúclica luego de unas elecciones plagadas de controversia ante la compra de votos, el sabotaje en los conteos, el amedrentamiento a los electores y la infiltración de personas que alteraron los resultados en cientos de casillas.

La elección de Calderón nunca fue una “elección de estado” ni un fraude electoral burdo como el de Salinas en 1988. Sin embargo, el operativo ilegal fue suficiente para agregar uno o dos puntos porcentuales a la votación que permitió al PAN retener el gobierno con todo el respaldo institucional.

En aquel tiempo, por mas legitimidad moral que tuviese el candidato perdedor, era impensable que cualquier nación del mundo reconociera como gobernante a López Obrador, cuando este no tenía el poder. En efecto, Felipe Calderón encabezaba al único gobierno real existente. Negar esa realidad hubiese sido una locura.

Hoy, sin embargo, mas de una decena de países iberoamericanos han desconocido el mandato de Nicolás Maduro en Venezuela para respaldar en su lugar al asambleísta Juan Guaidó.

Sin embargo, para desgracia de los venezolanos, tanto el sistema judicial como el resto de las instituciones han desestimado a los opositores en su intento por demostrar que Maduro no debería estar gobernando.

Venezuela no es como Libia en el 2011, con Gadafi refugiado en una casucha donde suplicaba por su vida a una fuerza rebelde que ya ejercía el poder de manera efectiva en todo el país. En Venezuela no hay dos gobiernos en funciones, ni levantamientos o quiebres institucionales que arrojen dudas sobre quién gobierna el país.

Acá no hablamos de moralidad ni de legitimidad sino de hechos. Pese a que la oposición tiene toda la razón, el poder por ahora está con Maduro. Por ende, los países del grupo de Lima actúan de manera inaceptable al reconocer como gobernante a quien no gobierna.

Verdaderamente, lejos de ayudar a la causa de la oposición venezolana los yanquis y sus ezbirros la perjudican al imponer a Juan Guaidó por palabra de sus intereses, por encima de opositores de probada trayectoria como Maria Corina, Capriles Radonsky o Leopoldo López.

México entonces hace bien, en mantener una postura equilibrada de no intervención. Hasta este día, Nicolás Maduro es el único Presidente de Venezuela. No hay vuelta de hoja.

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