Regionales

¿Adiós a Uber? El régimen defiende a sus gremios. La solución a la violencia.

Por Juan C. López Lee

Para mañana lunes 3 de junio, taxistas y microbuseros anunciaron que bloquearán diversas vialidades como las autopistas México-Querétaro (Perinorte) y la México-Pachuca (Indios Verdes) para exigir que salgan el país aplicaciones como Uber, Cabify o Didi.

Los transportistas señalan que las aplicaciones compiten “deslealmente” al no tener que cumplir con los requisitos de un concesionario de transporte público. Esto es verdad. Las aplicaciones afectan al gremio transportista y es indudable que algo se debe hacer para proteger los empleos del gremio.

Sin embargo, al gremio del volante no le interesa la idea de pelear por una reducción de requisitos, o la posibilidad de un cambio administrativo en la regulacion del servicio de transporte para hacerlo mas competitivo.

Lo que ellos quieren es, simple y llanamente, que se prohiban las aplicaciones. ¿Por qué? Por el hecho de que independientemente de que los requisitos y licencias gubernamentales, el servicio de los taxistas y los microbuseros es malo. En efecto, las unidades están en malas condiciones.

Además, el usuario no tiene forma de defenderse cuando el chofer no cumple con las rutas, cuando el chofer los agrede o cuando este pone en riesgo sus vidas al manejar de manera imprudente.

En el transporte regular, al no haber controles de calidad, el usuario se encuentra en completa indefensión y esta es la clave del éxito de Uber, Cabify o Didi. No son, realmente, sus precios.

En esta protesta se ha publicitado la clásica amenaza de que los transportistas “madrearán” a todo colega que utilice su vehículo en este día. Nuevamente, el ciudadano de a pie en la ciudad, es amedrentado por las mafias partidistas del sistema que cobijan a los taxistas y microbuseros.

Sin embargo, al pueblo capitalino se le pide agachar la cabeza, es decir:

  • Salir con tiempo de sus hogares
  • No confrontarse con los manifestantes ni con los policías (que solo estarán de expectadores).
  • Mantener la calma.
  • Buscar vías alternas

Es muy probable, que el régimen tome partido por los transportistas y que pronto digamos adiós a las aplicaciones que, pese a ser extranjeras, han hecho nuestra vida mas llevadera.

¿Por qué debemos indignarnos? Porque los que gremialistas que encabezan este paro violento son una exigua minoría a comparación de los millones de peatones, automovilistas y usuarios del transporte público.

Y sin embargo, somos nosotros quienes debemos permitir que una minoría nos arrincone porque somos proletarios en la gran capital, porque nosotros sin trabajamos, porque nosotros no podemos darnos el lujo de perder tiempo en hacer política. Y así nos controla el régimen. Así nos controlan también los poderes fácticosque se han adueñado de las calles-.

Y esto se debe a que desde hace décadas, Antorcha Campesina, la CNTE, los normalistas de Ayotzinapa y otras mafias políticas han hecho de la violencia un medio para extorsionarnos a todos.

Y ahora lo hacen las feministas que golpearon mujeres embarazadas el 8 de marzo o los delincuentes que portan armas para agredir a un pueblo desarmado. Ellos quebrantan la ley, el ciudadano común no lo hace. Por eso estamos en desventaja, pues no hay gobierno ni autoridad.

¿Cuándo va a acabarse su coto de poder? El día que el pueblo harto de sus abusos, rompa el cerco de sus bloqueos Y les de su merecido.

Este tipo de paros terminara cuando la mayoría se imponga por número a quienes hoy se valen de la amenaza de violencia en un país donde la autoridad prefiere negociar con las minorías que nos extorsionan, en vez de aplicar la ley.

¡Despierta México!

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