Coronavirus

Epidemias, la hipocresía de las élites mundiales.

Corría el mes de enero del año 2010 cuando un violento terremoto destruyó la nación caribeña de Haití, matando a mas de 300 mil personas en Puerto Príncipe y otras ciudades.

El terremoto trajo además una nueva ocupación militar de Estados Unidos, que a traves de un conglomerado de ONG’s lograron imponer una nueva forma de “colonialismo humanitario”.

Y en el marco de aquel nefasto fenómeno natural, surgió otra tragedia más que cobró la vida de 10 mil haitianos: una epidemia de cólera vinculada a la operación ONU-Clinton en Haití.

Cólera, un hecho sin precedentes en Haiti

A finales del Siglo XIX, el aventurero británico Hesketh Prichard publicó uno de sus libros mas interesantes que tituló “Donde el negro domina al blanco: travesía y recorrido a través de Haití”.

En ese libro, el explorador hace detalladas observaciones sobre la vida cotidiana en el Haití previo a la invasión norteamericana de 1915.

En los relatos, se puede observar también cómo la tradición jurídica francesa heredada del positivismo ha creado instituciones inservibles que solo existen en el papel tanto en Haití como en el resto del continente de habla no inglesa.

Además, hace una fabulosa descripción sobre la vida cotidiana en esa nación caribeña, donde afirma de manera verificable que pese a las pésimas condiciones de higiene, el país nunca había experimentado brotes epidémicos.

Sin embargo, tras la ocupación mas reciente de las fuerzas internacionales en Haiti en el 2010, una gama de desechos contaminados se filtró hacia el Río Artibonito desde los cuarteles de un contingente “de paz” nepalés auspiciado por la operación ONU-Clinton.

Esto no es ninguna teoría conspirativa. La cepa que mató a miles de personas provenía del sureste asiático. Las pruebas que atribuyen la epidemia de cólera a la ocupacion son incontestables.

Si pocos se acuerdan del terremoto del 2010 en Haiti, prácticamente nadie rememorará aquel brutal escenario de enfermedad que mató a tantas personas como en Italia tras el #Covid19.

La doble moral de las élites financieras

Pocas muertes por #Covid19 han sido tan sonadas en México como el lamentable fallecimiento de Jaime Ruiz Sacristán, quien tenía 70 años y agonizó un mes luego de contraer el virus.

Aparentemente, el presidente de la Bolsa Mexicana de Valores sufría padecimientos crónicos y se contagió en Estados Unidos mientras preparaba una convención bancaria.

Y es en las economías desarrolladas como Estados Unidos y Europa Central donde el virus ha causado mas inquietudes al golpear estratos sociales mas altos que en otros sitios.

Indudablemente, las características de esta pandemia son poco comunes porque comenzó por diseminarse entre profesionales técnicos, ingenieros y obreros que se capacitaban en China.

Sin embargo, el intercambio de pasajeros ocasionó que el virus se diseminara en las altas esferas financieras, el medio diplomático, los medios masivos y hasta en el futbol mundial.

Obviamente, a las élites económicas les interesa mas la salud de sus amigos que el bienestar de los trabajadores. Después de todo, siempre habrá desempleados haciendo filas.

Así mismo, prefieren la expansión de sus corporaciones a costa de la ruina de muchos empresarios patriotas que tendrán que vender sus activos a los mas poderosos en una “bicoca”.

La tragedia que viven los cristianos bajo el dominio musulmán en Nigeria, los uigures musulmanes oprimidos por el régimen chino, la postración que vive Haití o la devastación provocada por el hambre o la guerra no son preponderantes para las élites ni para sus medios.

Y a los ojos de nuestra clase política en particular, tampoco es preocupante el hecho de que muchos ciudadanos productivos pierden la vida por no pagar el “derecho de piso” por ejemplo.

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