Política

El linchamiento mediático contra Calderón

La campaña de linchamiento mediático contra Felipe Calderón, mucho mas allá de los puntos negativos de su presidencia tiene implicaciones importantes en la política nacional.

En primer lugar, desnuda la podredumbre que corroe a las instituciones, quedando de manifiesto que mientras no sean refundadas radicalmente las estructuras del Estado en los tres niveles, cualquier “cambio” de gobierno no ocasionará sino decepción y agudización de conflictos.

En segundo lugar, pone al descubierto que desde hace décadas, el expansionismo norteamericano ha convertido la seguridad interna y la política migratoria de México en un apéndice de la suya. El incremento de la violencia gracias a las políticas implementadas por personajes como Garcia Luna o Durazo se atribuyen en buena pedida a la injerencia de la DEA.

Y en tercer lugar, es el bandazo de salida para el inicio extraoficial del periodo electoral del 2021 cuyas implicaciones son partidistas e “ideológicas”.

El obradorismo quiere una oposición a modo

Andrés Manuel López Obrador inició su sexenio con una mayoría parlamentaria y un apoyo popular sin precedentes que inexplicablemente no supo aprovechar. Hoy es una figura política desgastada y apática, pero aún se presenta a sí mismo como el defensor de los pobres y el gran héroe “anti neoliberal”.

Por tanto, para mantener esa imagen necesita forzosamente de una oposición ultraliberal y pro capitalista que defienda “a los ricos”. Si Javier Lozano, Gabriel Quadri, Samuel García, la guatemalteca Gloria Alvarez y otros movimientos opositores no se desligan del neoliberalismo, bien podrían convertirse en villanos a modo para una “Cuarta Transformación” que supuestamente defiende a “los de abajo” contra “los de arriba”.

Felipe Calderón y Margarita Zavala, en todo caso, bien podrían ser presentados por los obradoristas como defensores de “los que están arriba en el poder” pero no tanto como “símbolo de opulencia”, puesto que el proyecto calderonista apela más a los sectores bajos que a las clases altas urbanas. 1

A diferencia de los opositores panistas o priistas partidarios de la desaparición del Estado en cuestiones sociales, Calderón encabezó un gobierno asistencialista cuyas políticas de “combate a la pobreza” retrasaron el triunfo del obradorismo otros seis años, lo cual convierte su proyecto en una forma de gremialismo que no es específicamente neoliberal.

Los opositores liberales no quieren competencia

El resentimiento que la izquierda obradorista contra el calderonismo podría entenderse si recordamos las polémicas elecciones del 2006, que en su momento ayudaron a construir el mito creado en torno a la figura de Andrés Manuel desde entonces.

Pero aún así, la inusitada campaña en medios opositores y derechistas contra Felipe Calderon es todavía más beligerante que la de los “bots” de MORENA y esta surge desde que Calderón anuncia la creación de Mexico Libre, lo cual se dio meses antes de que García Luna fuese detenido en Estados Unidos.

Si Mexico Libre completaba 15 asambleas fracasando en una, los medios magnificaban el fiasco aseverando desde el inicio que “México Libre no lograría el registro”. 2

Evidentemente, ya desde entonces la oposición ultraliberal encabezada por el PAN buscaba sacar de la jugada a quien les disputara espacios políticos.


Para muchos panistas, Calderón es un personaje controvertido y autoritario que dividió al su partido. Sin embargo, esos mismos panistas fueron quienes se beneficiaron sustancialmente al haber conservado el poder para si mismos cuando fueron actores externos y no sus compañeros de partido los que defendieron la legitimidad de Calderón cuando muchos pensaban que no duraría demasiado en el poder.

Y es aquí donde encontramos en dónde convergen tanto la oposición liberal encabezada por el PAN con el gobierno de López Obrador, pues al concentrar su energía en la eliminación de Felipe Calderón, gobernantes y opositores buscan limpiar de toda responsabilidad a sus colaboradores.

Exculparse ellos mismos, otro objetivo

Es indudable que tanto el sexenio de Calderón como todos los otros deben estar sujetos a investigaciones y auditorías. Pero hasta ahora, la campaña de linchamiento público contra el ex Presidente parece mas bien un operativo mediático orquestado por el propio sistema con fines electorales.

Inquieta además que sean los propios izquierdistas que repudian el “imperialismo” quienes hoy ponen como ejemplo de civilidad a Roberta Jacobson, cuando son los propios oficiales estadounidenses quienes han condicionado su apoyo económico a México a cambio de implementar políticas desastrosas que solo han dejado violencia, corrupción y un tejido social fracturado a lo largo y ancho del país.

1. Hasta ahora, la única señal de opulencia pública de Calderón fue haber viajado en la clase ejecutiva de un vuelo de Lufthansa hacia Alemania para acudir a un evento donde muy probablemente el transporte fue financiado por el organizador

2. https://www.excelsior.com.mx/comunidad/fracasa-asamblea-de-mexico-libre-ni-a-100-asistentes-llegan/1349566.

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