Polémicas

El “socialismo” según Pablo Hiriart.

La iniciativa de MORENA para permitir que el INEGI acceda a informaciones bancarias, inmobiliarias y fiscales de los ciudadanos para “conocer el nivel de desigualdad” de México ha causado ámpulas.

De hecho, uno de los artículos mas vistos el día de hoy es el de Pablo Hiriart, que acusa al gobierno mexicano de llevar al país al “socialismo” mediante una “progresividad” fiscal.

Como explicaremos en este artículo, inventariar los bienes personales para crear nuevos impuestos en beneficio de los que menos tienen, no tiene nada que ver con el socialismo.

Sin embargo, el hecho de que “opositores” histéricos como Pablo Hiriart hablen públicamente del “peligro socialista” no solo mantiene con vida a la derecha que defiende las “bondades” del neoliberalismo.

Paradójicamente, legitima también a la izquierda partidista al presentar el proyecto de MORENA como una alternativa que se opone al capitalismo internacional cuando esto no es cierto.

La falsa revolución como estrategia de la clase gobernante

En un escenario con probables estallidos sociales, la clase gobernante se ve obligada a “reinventarse” para evitar que un movimiento popular imbuido de nuevas ideas amenace su permanencia en el poder.

Bajo tal circunstancia, los políticos asumen el discurso de los inconformes sin implementar cambios reales, para lo cual también se requiere de un enemigo, imaginario o real, que “legitime” su posición frente a los demás.

Es por eso que asi como el PRI antiguo necesitaba al PAN para diferenciarse de la vieja derecha porfiriana, el obradorismo necesita de una oposición que encarne por si misma al neoliberalismo de las clases altas urbanas.

Tomando la bandera de la “reacción” con fines oportunistas, líderes de opinión al estilo de Pablo Hiriart otorgan al régimen la legitimidad que requiere ante los ojos del pueblo.

Y es eso mismo lo que hacen algunas “influencers” histéricas en Youtube, poniendo a Venezuela, a MORENA, a Corea del Norte, a Evo Morales o hasta a Adolfo Hitler en una gran tómbola que los ignorantes compran bajo la etiqueta de “socialismo” o “populismo”.



Socialismo y populismo latinoamericano

El fin de todo socialismo es impulsar la socialización de los medios de producción. No busca el socialismo “robar” los bienes personales ni tiene por objeto que todas las personas ganen lo mismo.

Indudablemente, las estructuras económicas del capitalismo impiden que el trabajador reciba una retribución acorde a su fuerza de trabajo, quedando imposibilitado para adquirir bienes en propiedad.

Bajo tal premisa, la abolición del derecho de propiedad no tiene sentido bajo el socialismo una vez que esta ya se encuentra parcialmente suprimida en el capitalismo.

Para la utopía marxista en particular, la existencia misma del estado dejará de tener sentido cuando hayan desaparecido las clases sociales y los productores se organicen libremente a escala global.

Sin embargo, la aspiración del populismo latinoamericano, del chavismo o del Foro de Sao Paulo ha sido hasta ahora el estatismo, no el socialismo.

Conforme al modelo chavista, el pueblo es llamado a defender una revolución ficticia en el marco de una supuesta “guerra económica” que frecuentemente termina con expropiaciones de empresas.

Sin embargo, el chavismo no busca socializarlas ni ponerlas bajo control de los trabajadores sino entregarlas a los burócratas para que dispongan de ellas.

Para la Alemania nacionalsocialista o la URSS, la industrialización y la independencia económica eran una meta esencial del socialismo.

Sin embargo, en el modelo chavista la industria expropiada es dilapidada para obtener dólares y adquirir bienes importados distribuidos en una población que ahora depende plenamente de las ayudas sociales.

El nuevo engaño del capitalismo financiero

Conforme a la división internacional capitalista del trabajo, el mundo iberoamericano es un jugoso botín para las grandes potencias por los siguientes motivos:

1. Constituye una fuente de materias primas como el petroleo, los minerales, las maderas y otros recursos naturales necesarios para la fabricación de bienes en el mundo desarrollado.

2. Su población ha sido condenada por sus gobiernos a convertirse en una masiva legión de consumidores para las baratijas producidas por capital estadounidense en países como China.

Pese a toda la palabrería engañosa sobre igualdad, revolución y justicia, los gobiernos progresistas a los que Pablo Hiriart critica han implementado soluciones económicas de naturaleza liberal.

En la práctica, la nueva izquierda se mantiene fiel a la premisa de las grandes potencias que no permite la industrialización de las naciones iberoamericanas.

Aún si los miedos de Pablo Hiriart fueran ciertos, cualquier medida para gravar los bienes personales debe ser considerada como una medida capitalista que pretende alimentar las arcas de los burócratas que ostentan el control del Estado.

En resumen, se trata de una treta del capitalismo internacional que al amparo de una nueva vieja casta de políticos ambiciosos busca convertir al estado en el gran capitalista para acelerar la implantación de una nueva forma de colonialismo económico.

Notas.

1. Para el actual Presidente de la República, el enemigo toma la forma de “conservadores”, “fifís” y “prianistas” pese a que sus colaboradores eran todos miembros de esos partidos.

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