Internacional

#BlackLivesMatter y la violencia en Etiopía. Hay 300 muertos.

A dos meses de la muerte de George Floyd en Estados Unidos, se ha comprobado que el afroamericano no murió por la violencia policial, que había estado encarcelado por delitos que él reconoció haber cometido, que pagaba con billetes falsos y que estaba bajo el influjo de las drogas. 1

Sin embargo, las protestas han servido para resucitar cadáveres políticos como Joe Biden, Hillary Clinton y otros políticos comprometidos con la agenda liberal que ya todos conocemos: feminismo, aborto, leyes de género, etc.

Dentro de poco se sabrá si la reelección de Trump se frustra o no. Sin embargo, la estrategia de viejos odios raciales se adopta en en países tan lejanos como Etiopía.

En las últimas dos semanas, turbas de africanos nativos asesinaron a cerca de 300 etíopes e incendiaron propiedades en la región de Oromia, tras el asesinato del polémico cantante Hachalu Hundessa.

El cantante, perteneciente a la etnia Oromo, fue tiroteado por desconocidos. Sin embargo, supremacistas africanos aprovecharon este suceso para encenderse aún contra quienes simpatizan con su causa. 2

#OromoLivesMatter ¿No son africanos los etíopes?

La mayor parte de los etíopes procede de un antiguo mestizaje entre arameos, hebreos y poblaciones africanas nativas. En la antigüedad profesaron una religión semejante al judaísmo.

Sin embargo, son ahora un pueblo mayoritariamente cristiano (ortodoxo y católico).

Con la llegada del Islam surgió el comercio de esclavos. Para surtir a los árabes, los etíopes incursionaban hacia zonas agrestes del sur habitadas por africanos nativos, a quienes secuestraban para entregarlos posteriormente a traficantes árabes y portugueses.

Las condiciones del esclavismo en la región eran terribles. De hecho, los africanos enviados a servir en los harenes de los altos oficiales del Imperio Otomano generalmente eran castrados por los monjes etíopes antes de ser vendidos. 3

La hipocresía de las democracias

Mientras que en el mundo occidental la esclavitud fue legalmente prohibida a mediados del Siglo XIX, esta persistió en la región por varios motivos.

A partir del Siglo XIX, las potencias occidentales justificaban el colonialismo bajo la premisa de que en el Continente Africano no había estados ni instituciones. En la visión de los ingleses, principalmente, la ausencia de un pasado judeocristiano con formas organizadas de vida estatal justificaba su presencia “civilizadora” en África.

Sin embargo, estos argumentos no podían aplicarse en Etiopía, nación poseedora de una antiquísima tradición judeocristiana, con una tradición imperial y un estado nacional mucho que anteceden a la propia Roma. 4

Además, tampoco eran aplicables en modo alguno a sultanatos africanos pioneros en aspectos tan venerados por el europeo moderno como el libre comercio o la seguridad social. 5

Como en todas partes, la esclavitud no habría podido florecer sin la concurrencia de los caciques locales.

Aprovechando la bonanza comercial del mundo musulman, jefes tradicionales las etnias Oromo, Welayta y Sidama, entre otras, entregaban a sus congéneres para ser esclavizados.

Cuando el colonialismo otorgaba riquezas inagotables a los colonialistas europeos, una Etiopía independiente probaba a sus enemigos que Europa respetaba al África “civilizada”

De igual forma, otorgaba a los terratenientes etíopes igualdad diplomática para que nadie cuestionara sus abusos, como cuando Mussolini invadió el país en 1932. 6

Etiopía en la agenda de los poderes mundiales

Tras haber enfrentado guerras civiles, hambrunas y el comunismo, los etíopes se han recuperado económicamente gracias al apoyo de Washington, que auspicia al gobierno como satélite en la guerra contra el terrorismo.

Pese al aparente progreso del país en el sentido económico, ya hay claros signos de erosión cultural. Por poner un ejemplo, las sectas norteamericanas ahora conforman casi la mitad de la población creyente.

Para la agenda de Washington en Etiopía, el empoderamiento de los africanos nativos del sur es un asunto estratégico, lo cual no es malo en si mismo.

Sin embargo, dicha política viene adulterada con los ingredientes funestos que ya hemos visto en otros países cuando se “empodera” a minorías históricamente “discriminadas”.

Al igual que los mexicanos, los etíopes viven en carne propia un gradual desmantelamiento de la identidad mayoritaria del pueblo en el sentido religioso, cultural, económico y político.

Abiy Ahmed, un nativo Oromo de religión protestante, ganador del premio nobel, es hoy Primer Ministro de toda Etiopía.

Fuentes virtuales:

1. Floyd tenía rastros de fentanilo y metanfetaminas en su sangre.

https://www.newsweek.com/george-floyd-was-fentanyl-medical-examiner-says-experts-dispute-cause-death-1507982

2. El atleta Geberselasie ha dedicado su vida a la defensa de los derechos de las minorías de su país, llevando empleo a las zonas del sur.

https://www.lavanguardia.com/deportes/otros-deportes/20200806/482685394969/haile-gebrselassie-hoteles-quemados-muerte-hachalu-hundessa-oromos.html

3. El oficialismo etíope ha documentado el periodo esclavista del país.

https://cfee.hypotheses.org/4068

4. Etiopía existe como tal desde tiempos bíblicos. Los Reyes etíopes se hacían remontar a la dinastía de Salomón.

5. Ese es el caso de Zanzibar en el Este de África, cuya red comercial se extendió hasta Indonesia. También está el ejemplo de Timbuctú en Malí.

6. La Italia fascista alegaba que los etíopes esclavizaban a los nativos mientras Haile Selassie era mundialmente aclamado como un líder progresista que luchaba por la justicia social.

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