Internacional

La tragedia en Líbano. Sus relaciones con México.

Por Salvador González

Hace apenas un par de días, la explosión en el puerto de Beirut, Líbano, conmocionó al mundo y nos dejó ver varios puntos a tomar en cuenta.

Si bien este año 2020 ha estado plagado de noticias que sorprenden de lo global a lo local, ciertamente destaca una imagen que ha quedado marcada en el inconsciente colectivo en un año con mas retos y contratiempos que buenas noticias o ventajas para la vida civilizada.

Sobresale globalmente una alteración drástica de los usos y costumbres, que por más distintos que sean entre sí, han resultado igualmente afectados, viéndose las naciones obligadas a modificar dinámicas y estructuras psicosociales bien definidas para pasar a un estatus de “temporal” negociación sobre derechos y garantías universales básicas.

Éstos duros escenarios nos pueden hacer notar que si no es por un tema sanitario, donde el combate a un virus llama a establecer restricciones de movilidad, puede ser un huracán, o un terremoto el que nos ponga en situaciones de crisis, o de una forma menos violenta, una sequía, una desaceleración económica; y del otro lado de la moneda, la acción de la delincuencia y el crimen organizado.

La paz y la calma son cosas “relativas”

El punto es que nadie tiene la vida comprada, como reza la sabiduría popular, y los periodos de calma pueden interrumpirse en cualquier momento.

Sin pecar de obsesivos y a pesar de carecer de una cultura de ahorro, cada mexicano debería tener planes de respaldo para poder enfrentar situaciones así, sobre todo cuando la calidad de la atención en el sector salud deja mucho que desear pese a su aparente amplitud, en parte por la corrupción, el desvío de recursos o la falta de personal calificado.

Eventos como el de Líbano pueden presentarse en cualquier latitud, en cualquier momento, y por lo tanto sin abusar del alarmismo, debemos ser concientes de que ante la aparente calma superficial del río del devenir del mundo, pueden fluir corrientes violentas.

Mas allá de la sospecha sobre si algún hecho deriva de la voluntad humana o es producto real de la naturaleza, es indispensable establecer protocolos de protección de los mas vulnerables.

Además, hay que extenderlos a sus familias para que los planes de emergencia nos permitan resentir menos los efectos de las crisis, para las que difícilmente se está cien por ciento preparado.

 

Ante la desgracia, cualquier país apelará a la solidaridad

México tiene un largo historial de labor humanitaria, tareas de rescate y gestiones diplomáticas frente a crisis y catástrofes ajenas, retribuidas de forma encomiable por naciones que acuden en axilio de México cuando nuestro país es golpeado.

El caso del Líbano, es importante porque existe una diáspora libanesa enorme, siendo México el cuarto país con mas libaneses expatriados en el mundo, con alrededor de 500,000.

Por eso es fundamental proyectar la simpatía y la empatía que sentimos los mexicanos por las naciones del Oriente Medio, sobre todo cuando la comunidad libanesa ha sido un buen ejemplo de asimilación, adaptación y prosperidad en rubros como las artes, los negocios y la política.

“Excusatio non petita accusatio manifesta”. (La política nunca descansa )

En un Siglo XXI caracterizado por la intensa movilidad, la facilidad de alcance internacional y la relativa seguridad de las fronteras, los ataques de falsa bandera han sido un punto de amplia especulación y la lista es bastante extensa.

Si enumeramos los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, los casos de espionaje militar y político contra México y otros paises, la información falseada con la que EEUU invadió Irak con el pretexto de asegurar armas de destrucción masiva bien podemos recordar otros escenarios que bien pueden prestarse a sospecha.

Desde hace años, Líbano es sede del grupo armado chiíta Hezbollá, que surgió como respuesta a la invasión israelí de territorio libanés y ha contado con apoyo financiero, logísitico y de entrenamiento por parte de Irán; lo cual lo convierte, bajo la óptica israelí, en un grupo terrorista.

Es precisamente por eso que Israel levantó la mano casi de inmediato para deslindarse de lo ocurrido en Beirut, pues las miradas del mundo apuntaron al país de la estrella de David con suficientes razones.

A la vez que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sale a los medios para dar la primera declaración oficial sobre los hechos, señalando que no se trata de un atentado sino de un accidente, y que por consiguiente Israel no tiene nada que ver con lo ocurrido en Beirut; el líder del partido político Zehut, Moshe Feiglin hacía declaraciones polémicas y de mal gusto en las redes sociales.

“Dios ha brindado esta alegría a los israelíes en el “día de San Valentín judío”… ha sido una bonita fiesta de juegos pirotécnicos. Moshe Feglin, lider del partido Zehut.

Si bien las relaciones diplomáticas no son cosa fácil en Oriente Medio, mas aún con la agravante de agresiones entre Israel y Líbano y la repulsión que se tienen el judaísmo y el islám chiíta; es necesario puntualizar que los civiles son los menos culpables de las tensiones geopolíticas. Políticos arribistas como el anteriormente mencionado, merecen un claro repudio por sus expresiones núlamente empáticas ante el sufrimiento ajeno.

La diáspora libanesa. una historia de asimilación exitosa.

Fuera de Líbano, hay cerca de 10 millones de libaneses contra 3.5 millones que aún viven ahí. Y como antes se mencionó, la comunidad que se encuentra en México, tiene una importante presencia.

Además, se trata de una población con importante fuerza moral y económica a nivel mundial, lo cual debería convertir al asunto libanés en uno importante en lo que respecta a las Relaciones Exteriores para México.

Ya quisiéramos que todas las comunidades migratorias que vienen a México fuesen así de respetuosas con la cultura local para aportar sus virtudes y hacer de sus integrantes potenciadores de la vida nacional en el sentido mas sano.

Esperemos que la cooperación y la buena relación de ambas naciones prevalezca y que lo ocurrido en Beirut nos deje importantes aprendizajes, lectura de riesgos clara y nos permita afrontar el 2020 contando una tragedia más, pero una historia de resiliencia también.

México Prevalece. México en solidaridad con Líbano.

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