Actualidad

Fideicomisos, opacidad y agenda de género

El actual gobierno bajo las siglas de MORENA, continúa una espiral reformista que implica la adopción de soluciones falsas a problemas reales, lo cual podemos ver claramente en el caso de los fideicomisos.

En términos generales, corresponden a una tendencia liberal antiestatista qué despoja a los gobiernos de su responsabilidad al intentar suplir la implementación de políticas de estado mediante “contratos” de tipo mercantil que se asemejan bastante a los negocios privados.

Salvo tímidos destellos de avance educativo o tecnológico en tiempos de Calderón, los fideicomisos no han servido para mejorar la situación tecnológica o educativa del país pero eso no se resuelve con su eliiminación.

La globalización condena a México

Una crítica sana en lo que atañe a los fideicomisos bien puede adscribirse a la falta de transparencia y la discrecionalidad del uso de esos fondos. ¿No son los fideicomisos en materia de “derechos humanos” y periodismo una farsa ante la impunidad imperante y el uso de estos temas con fines electorales? ¿No es el fideicomiso para contratistas en la industria energetica un recuerdo vergonzoso del caso Lozoya?

Sin embargo, lo que busca el régimen es disponer directamente de esos dineros para administrarlo, lo cual no resuelve el problema de la opacidad. Mas aún, este queda olvidado bajo la premisa de afianzar los programas sociales del gobierno.

Sea como sea, la mesa está puesta: tendrán que conservarse los relativos a los desastres naturales y otros temas sensibles hasta que pueda hallarse un mecanismo supletorio. Los demás están condenados a desaparecer.

Adoctrinamiento o seguridad nacional

El hecho de que Martha Tagle, una feminista radical que respalda la agenda pro inmigrante, sea el foco principal de lucha parlamentaria para evitar la desaparición de los fideicomisos es bastante sugerente, pues estos son susceptibles de servir a políticas de género con temáticas feministas.

Su discurso en pro del “cine mexicano” y otras asignaciones “culturales” que promueven los dogmas propios del mundo moderno en cuestiones sexuales, son un claro ejemplo de ello.

Evidentemente, la desaparición de los fideicomisos inquieta a quienes abrazan la causa de George Soros pero también a muchos académicos de buena fe que ven peligrar su trabajo de años.

Po eso debemos dejar de ver la ciencia y tecnología como un asunto vocacional y desarrollo académico, pues todos esos son fines secundarios. Lo que importa es la seguridad nacional, la soberanía alimentaria y la independencia tecnológica e industrial de México.

Related posts

Los alimentos transgénicos. Investigación y tecnología para el interés nacional.

doctorcesar

El estado al servicio de una mafia ideológica.

munozcortes

La controversia por la termoeléctrica. Actuar con responsabilidad y patriotismo.

frentenacionalista