Prohibir armas de fuego no detiene la violencia.

México tiene una legislación en extremo estricta en materia de control de armas. De hecho, estas solo pueden adquirirse legalmente en una única armería a nivel nacional. Además, solo se puede adquirir una única arma con calibre menor a 38.

Y en todos los casos, el usuario es fotografiado y sus datos almacenados por la SEDENA. Sin embargo, alrededor de 18 mil personas fallecieron por disparos en el 2018.

En ese mismo año, delincuentes robaron mas de 20 mil armas “legales” a cuerpos de seguridad del gobierno. México es casi tan violento como Iraq y Afganistán.

Un delincuente es un delincuente.

En México, la ley solo restringe a los ciudadanos honestos que por conviccion personal la respetan.

Sin embargo, un criminal es lo que es porque no desea respetarlas. Sabe de antemano que el ciudadano honesto está siempre desarmado y que la policía no acudirá en su ayuda.

Además comprende que los ministerios públicos son corruptos y que la impunidad reina. Las pocas personas que han matado a su asaltante, a su violador o a su extorsionador están hoy en la cárcel. Esto es intolerable.

Las armas no matan por si solas. Las personas sí matan.

La “narcoviolencia” ha tenido un enorme impacto cultural. Sin embargo, muy pocos sicarios tenían armas de fuego antes de involucrarse en el crimen organizado.

Lejos de asociar las armas con agresiones, los ciudadanos honestos relacionan las armas con la defensa legítima del patrimonio familiar y la integridad personal.

La violencia familiar, el alcoholismo y el hacinamiento son mucho mas perjudiciales que la portación de armas.

Las armas de fuego no incitan al suicidio

En Finlandia casi nadie posée armas de fuego. Además, es un país con un alto grado de bienestar socioeconómico.

Sin embargo, sus índices de suicidio son extremadamente altos, a diferencia de los que imperan en países pobres donde el suicidio es común en los estratos altos.

Las actuales leyes de control de armas benefician solo a los criminales. Perjudican la vida de los ciudadanos honestos. Ponen al ciudadano en una situacion de indefensión. Perpetuan las injusticias sociales.

El control de armas beneficia a los ricos y poderosos

Los poderosos andan siempre con “guaruras” y portan armas gracias a las “palancas” que tienen con el gobierno.

Sin embargo, el gobierno no tolera que un pequeño comerciante sin ingreso fijo o automovil propio posea un arma para defender lo poco que tiene.

Las actuales leyes discriminan a la clase trabajadora, que a pesar de sostener con su trabajo la economía nacional sufren extorsiones, asaltos, secuestros y agresiones.