Informática

Los engaños cibernéticos. Falsos premios y tarjetas de regalo.

Los fraudes informáticos son cosa seria aunque los gobiernos y propietarios de redes sociales prefieran hacerse de la vista gorda.

Y si, en unos pocos días millones de personas en diversos países han estado recibiendo mensajes a través de whatsapp, anunciando supuestos regalos de parte de Amazon u otras compañías, abriendo un portal que permite a ciberdelincuentes disponer de su información personal.

En este caso concreto, el “gancho” es un teléfono celular, una ipad o algún otro producto electrónico de valor, que anima al usuario a introducir su información personal. 

A través de un mensaje enviado al teléfono por alguno de nuestros amigos o familiares, uno accede a un enlace virtual que lleva a una página de internet que al abrir en el navegador, contiene algún tipo de juego o encuesta, que debemos resolver para participar en el sorteo de algún premio.

Para atraer a los incautos, el sorteo tiene una imagen llamativa, atractiva y bastante inocente. En algunos casos puede ser una rueda de la fortuna o el “destape” de cartas o figuritas, todo mediante una interfaz de informática que recuerda a los juegos de flash más arcaicos, de finales de los noventas.

Y esto es bastante lógico si asumimos que quienes suelen caer en la trampa son personas mayores de 40 años, que pese a utilizar constantemente las redes sociales en dispositivos electrónicos, rara vez tienen el “colmillo” que caracteriza a las personas más jóvenes en este campo.

El juego siempre termina con una “victoria” del participante, que al recibir un mensaje afirmando que ha ganado el premio señalado, recibe la instrucción de compartir el juego con sus contactos a través de whatsapp.

Por si fuera poco, una vez que el usuario ha diseminado el mensaje de manera masiva a sus contactos o a grupos de toda índole en la mensajería instantánea, el ganador es conminado a instalar una aplicación en el teléfono.

En el mejor de los casos no existe ninguna aplicación y el usuario es redirigido a otro juego, donde se le promete otro premio, que se “adjunta” al anterior, pero existen modalidades que descargan aplicaciones maliciosas que roban la información de la lista de contactos o instalan un programa que convierte al teléfono celular de la persona en una máquina para minar criptomonedas, todo a beneficio del estafador.

 

Quienes operan las estafas suelen ser grupos de individuos o individuos solos, sin conexión los unos con los otros, ubicados en China, Venezuela, Indonesia, Cuba, la República Dominicana, el mundo árabe, Pakistán y el sur de Asia. 

Los códigos o scripts que utilizan para elaborar estas páginas son ridículamente sencillos, lo cual permite que casi cualquier aprendiz de desarrollador pueda ocuparlos para ganar dinero en un lapso muy corto de tiempo.

El auge de la estafa se atribuye principalmente a que los registradores de dominios (direcciones de internet) y proveedores de hosting (alojamiento de páginas web) no exigen ningún requisito a quienes adquieren tales servicios. 

En la práctica, cualquiera que pague unos pocos dólares a un proveedor puede poner en circulación un sitio como estos a nivel mundial en unos cuantos minutos.

Los defraudadores saben que sus delitos no se perseguirán, que los gobiernos no tienen infraestructura para hacerlo, que el ciberespacio permite el mas amplio anonimato y que no sucederá nada a menos que alguien se de a la tarea de rastrear y denunciar las páginas.

Es un hecho, que el fraude informático está fuera de control, pero el Frente Nacionalista de México ha puesto fuera de circulación a decenas de páginas similares. Además, hemos encontrado a los autores de algunas de ellas. 

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