Destacados Política

¿Debemos votar en las elecciones del 6 de junio?

A poco tiempo de que se lleven a cabo las elecciones intermedias, donde se habrá de elegir a los representantes del Congreso de la Unión, congresistas locales, alcaldes e incluso algunas gobernaturas, muchísima gente ha expresado su preocupación por la deriva que la política nacional viene tomando.

Muchísima gente, a pesar de reconocerse como opositora, como “conservadora” o al menos como contraria a algunas de las tendencias mas radicales del obradorismo, se siente confundida por el apoyo de la derecha electoral a causas comúnmente percibidas como de izquierda.

En efecto, en los meses recientes, agrupaciones ligadas a intereses empresariales, a partidos políticos como el PAN o el PRI, y los voceros de la plataforma “Si por México” han respaldado abiertamente la causa del movimiento feminista, adoptando su fraseología sobre los feminicidios o el patriarcado.

Los medios de comunicación al estilo de Milenio, o incluso El Financiero o El Economista, que tradicionalmente se enfocaban a un análisis algo mas culto en lo que respecta a la problemática social del país, se han convertido en promotores de un amarillismo decadente y vergonzoso.

Lo que sale a relucir es el liberalismo extremo que permea en la oposición, que en cuestiones económicas, sexuales, morales y sociales, se enmarca dentro del movimiento mundial a favor de la globalización que representa Joe Biden en Estados Unidos.

Por si fuera poco, está sobre la mesa el rigorismo de los consejeros del INE, el asunto de Félix Salgado y la falta de imparcialidad a cargo de las instancias electorales en los estados.

Lejos de beneficiar a la oposición, la polémica en torno al rigorismo del INE otorga legitimidad al obradorismo, que siempre puede invocar la idea del fraude o del “trato injusto” a sus candidatos para alegar una supuesta persecución en su contra y así granjearse el apoyo del pueblo .

A todo esto, debemos responder que todos los partidos políticos, tanto de la oposición como del gobierno, están sujetos al sistema. La disyuntiva para los aspirantes a una u otra candidatura no era a quien apoyar, sino ver qué partido estaba en condiciones de otorgar un registro si tomamos en cuenta que cada partido debe postular una cantidad igual de hombres y de mujeres.

Por ende, hasta hace unos pocos días, los equipos de varios candidatos negociaban espacios tanto con la oposición como con el gobierno, pues el tema aquí es la cuestión jurídica y técnica, más que un asunto de ideologías.

El voto informado y el abstencionismo

En efecto, es una realidad que habrá candidatos opositores y de derecha compitiendo a través de membretes obradoristas como Fuerza por México, Redes Progresistas o Encuentro Social.

Igualmente, un cierto número de candidatos afines al gobierno se presentará en las elecciones bajo las siglas del Movimiento Ciudadano o algún otro partido opositor. Y además, habrá feministas, personajes pro vida y gente de todo tipo compitiendo bajo el auspicio del PAN, de Morena, del PES, del PRD o de cualquier otro partido que esté en condición de registrar al candidato en cuestión.

Por eso es de vital importancia no caer en la trampa de quienes dicen que si gana la oposición y pierde Morena, el país se habrá salvado.

Esto lo debemos reiterar porque los partidos opositores abrazan abiertamente la agenda 2030 y avalan la acción de los colectivos subversivos porque todos estos se pliegan fielmente a las tendencias internacionales de moda en cuestiones como el aborto, el feminismo o los inmigrantes centroamericanos y africanos que ingresan al país sin control.

El abstencionismo tampoco puede ser una solución viable, pues este no incide en los resultados electorales y la ley otorga el triunfo al que obtenga más votos, aunque solo voten dos personas. La pérdida de fuerza que FRENA manifiesta

Bajo tal premisa, no hay otro camino sino el voto informado. Se debe dar el voto a los candidatos que se comprometan con la soberanía nacional, con la nacionalización de los recursos estratégicos, con una política energética soberana y una reversión de las reformas al sistema de pensiones, que dejará sin sustento a millones de mexicanos en los próximos años.

Igualmente, si se va a apoyar a candidatos relacionados con el movimiento pro vida o a personajes que centran su lucha en el tema del aborto o en la lucha contra la ideología de género, debemos ser enfáticos en el hecho de que el libertarianismo, que combina una moral conservadora con un liberalismo económico extremo, es un engaño y una perversión.

La tendencia libertaria atenta contra los intereses de la clase trabajadora y del pueblo mexicano. Es una mentira fraguada por los potentados y corporaciones mundiales para encauzar la globalización a su favor, conservando las sacrosantas libertades económicas y comerciales que sirven a los millonarios frente a las masas desposeídas.

El voto informado no es complicidad con el régimen. Debemos ganar espacios para que en el futuro próximo, haya personas dispuestas a abrirle la puerta al cambio soberano, a la revolución nacional y a la verdadera independencia de México.

Debemos combinar todas las formas de lucha. El nacionalismo tiene candidatos estas elecciones. 

Related posts

Liberalismo económico disfrazado de fervor católico. Otra cara del sistema.

tunaroja

Hugo Chávez en México. El chavismo y la gran finanza internacional.

munozcortes

El derecho a portar armas. Todos por la legítima defensa.

frentenacionalista